jueves, 10 de noviembre de 2016

Reseña: "Armada" de Ernest Cline - Decepción catastrófica

16:52 Posted by Laura Lauman , , No comments
Por qué nos haces esto, hombre. Empezaste bien, con una impecable obra como Ready Player One, el primer libro que me hizo saber lo que es la resaca literaria, y luego vas y publicas esto. Esto, hombre.

Comencé a leerlo con todas las ganas que me gustase. Con una obra como la primera que llegó a mis manos de Cline, fue un pico de felicidad en un momento en que iba a un examen que no sabía si iba a aprobar (aprobé), y lo tomé como una buena señal. Monesvol, cuán equivocada estaba.

Snif.
En sus inicios parecía ir más o menos bien, con la aparición de un platillo volador de esos que se veían en un videojuego que protagonista juega. Luego de un episodio en donde intimida a un acosador, sale disparado a su casa para intentar saber más de lo que ha visto, encerrándose en el refugio friki de su padre. Y cuando lee una cronología es cuando empiezo a sospechar para dónde va a ir la historia.

No llego ni al diez por ciento del libro y ya se me empiezan a cerrar los ojos entre tanto dato friki con aires conspiranoicos. Siendo friki, en mi etapa de ser más selectiva, esa cronología y el texto posterior debería de interesarme más que al común de la gente y, así y todo, aburre. A veces no es una historia, sino una compilación de hechos con un hilo conductor que está tan deshilachado que pincha. Quizás por eso me picaban los ojos de sueño al leer esas partes.

La historia parece lo que se dice, en inglés, "wish fulfillment", es decir, que se te cumplan todos tus deseos sin importar cuán improbable sea. En "Ready Player One", si bien tenía sus defectos, lo suplía con un buen balance entre eso y una historia que, si bien no era original, llegaba al corazón de quienes han vivido en los ochenta y noventa. Este libro, en cambio, es un suflé al que ni lo tocas que ya se desinfla.

El protagonista trabaja en una tienda de videojuegos en la que el dueño se pasa el 90% de tiempo jugando, y sólo le vende cosas a quienes lo puedan apreciar. Le regala un equipo carísimo al protagonista, para jugar al videojuego que le da el título a la novela. Y lo puede hacer porque tiene mucho dinero, pero hasta el mismo dueño sabe que eso no va a durar para siempre. No es que eso le anime a tener una estrategia de negocio más sensata, como el trabajar más de lo que juega, por ejemplo, o el jugar fuera del horario de trabajo.

Y, luego, llegan las naves.

Las naves, que vienen a llevarse a videojugadores más talentosos en un par de videojuegos hechos para buscar talentos para la lucha contra una inminente invasión de alienígenas, que vienen a destruir la tierra y ellos son la última esperanza de la humanidad. El protagonista, huérfano, hasta se encuentra a una chica talentosa y sexy que le presta atención, y empieza a tramar un plan...

Es notoria la diferencia entre "Ready Player One" y esta novela. Por algo me tomó casi seis meses terminar de leerla. Parece ser la primera en ser escrita, pero la segunda en publicarse. No te pierdes de nada si la pasas por alto.

Nota final: 2/10

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